La Junta destaca las oportunidades del destino para hacer accesibles los recursos patrimoniales y religiosos sin desvirtuar su sentido
El informe ‘Turismo Religioso en España. Un viaje al interior de un segmento en transformación’, elaborado por Observatur, sitúa a Andalucía como un destino de referencia internacional en un segmento que mueve alrededor de 300 millones de turistas en todo el mundo y genera 15.000 millones de euros.
El estudio cualitativo presentado hoy, que ha contado con la colaboración de Turismo y Deporte de Andalucía e IAG7 Viajes, incide en la apuesta realizada desde la comunidad por fortalecer y articular la oferta alrededor de este segmento, a través de inversiones en el patrimonio y acciones de promoción.
La directora general de Promoción y Fomento del Turismo y la Hostelería, Gemma del Corral, ha señalado que el turismo religioso “mantiene una raíz profunda vinculada a la fe, la tradición y el patrimonio; pero se abre a nuevas formas de viajar, de interpretar y de vivir el territorio”.
Se trata, según ha apuntado, de un fenómeno amplio, en el que “hay viajeros que se acercan a estos destinos desde la espiritualidad y otros lo hacen desde la cultura o el interés histórico, artístico, antropológico o patrimonial”, siendo además “muchos los que combinan varias motivaciones”.
Por tanto, ha considerado necesaria “una lectura más completa que tenga en cuenta la experiencia turística y el significado espiritual”, un reto que se viene afrontando desde hace tiempo en Andalucía, al contar “con grandes expresiones de religiosidad, patrimonio sacro de enorme valor, rutas culturales, celebraciones con siglos de historia o espacios de peregrinación”, entre otros múltiples recursos.
Del Corral ha recordado que el patrimonio “no es un elemento aislado, sino parte de la vida cotidiana de los municipios y de su identidad local”, por lo que es obligado “trabajar con sensibilidad para abrir estos recursos al visitante sin desvirtuar su sentido y organizar la oferta sin dañar lo que la hace única y valiosa”.
En este sentido, ha argumentado que España “cuenta con una riqueza extraordinaria vinculada al turismo religioso que solo parcialmente está organizada como producto turístico”. “Tenemos patrimonio, tradición y hay demanda, pero hay que saber conectar, explicar y hacer accesibles los recursos de manera ordenada”, ha matizado.
El acto de presentación del informe ha contado con la intervención del director de Task ONE, José María Paredes; el consejero delegado del grupo IAG7, Ángel Muñoz; y el coordinador técnico del estudio, Marcos Franco, quien ha remarcado que ya no se trata de un segmento de nicho, sino de una oportunidad con carácter propio y posibilidades de futuro.
El 9% del PIB Turístico nacional
El documento destaca el posicionamiento de España en el pódium mundial del turismo religioso, junto a Roma y Tierra Santa, e indica que los españoles realizan al año entre 17 y 20 millones de viajes con alguna motivación religiosa. Así, se estima que genera alrededor del 9% del PIB turístico del país.
También se hace referencia al cambio del perfil del viajero hacia un visitante más transversal en cuanto a edad y motivaciones. Se reduce por tanto su edad media y se hacen más diversos sus intereses, complementando la fe con cultura, patrimonio o bienestar.
Se detecta no obstante en España la necesidad de mejorar la coordinación entre los distintos actores del sector (Iglesia, administraciones de los destinos y empresas); así como concretar una estrategia común, apostar por la profesionalización y adecuar la gestión del patrimonio.
Así, se identifican posibles líneas de trabajo como el diseño de una estrategia coordinada bajo la marca España, la identificación de una oferta estructurada y comercializable, elevar la calidad del relato para la experiencia del turista y diseñar productos específicos para nuevos perfiles.
También se propone para su desarrollo profundizar en la internacionalización, aplicar la tecnología sin perder esencia del patrimonio, ampliar la colaboración público-privada, reforzar la sostenibilidad del patrimonio existente e incorporar destinos emergentes para distribuir la actividad en el territorio.

